La sociedad de consumo promueve una extraña relación con la cultura, muy ajena a los fines propios de la creación: se habla de “productos culturales”, industria cultural y otros términos semejantes, que connotan un enfoque mercantilista y materialista. Según ese lenguaje, los seres humanos somos “consumidores”, o bien “usuarios” de tales “productos”, regidos por las reglas implacables del mercado o las leyes de la oferta y la demanda. En general sujetos pasivos, que adquieren bienes, pero apenas si intervienen en los procesos que los generan.
Frente a estas realidades, en Nueva Acrópolis pensamos que la cultura se debe practicar, pues cada ser humano tiene habilidades que sueña con desarrollar y ofrecer generosamente los frutos a los demás. Se puede comprobar en la sección de noticias de nuestra página la variedad de manifestaciones de la cultura práctica que disfrutan nuestros públicos: conciertos, recitales, representaciones teatrales, exposiciones, sin olvidar los talleres de capacitación en una rica gama de especialidades, con el objetivo de disfrutar de los efectos beneficiosos de alimentar el alma y comunicar la felicidad que se deriva de estos actos entusiastas y generosos.
Estas breves líneas no van a tratar sobre el comportamiento de los gatos, ni sobre…
Primera Etapa (1836-1870). Juventud, formación artística y primeros pasos Lourens Tadema nació el 8 de…
Entre dos de las civilizaciones más grandes y longevas de la humanidad, India y China,…
Síntesis Los mitos, y los símbolos contenidos en ellos, han sido utilizados desde antiguo en…
Con cierta frecuencia aparecen en los medios de comunicación “recientes” descubrimientos acerca de la edad…