Maronea, Tracia, c. 346 a. de C., c. 300 a. de C.

Fue una de las primeras mujeres filósofas. Convivió, pese a la inicial oposición de su familia, con Crates de Tebas, discípulo de Diógenes el Cínico; y compartió con él la forma severa de vida, de la escuela cínica. Diógenes elogia la gran cultura filosófica y la elegancia de razonamiento de Hiparquía. Comparándola a Platón. De sus escritos no ha llegado casi nada, aunque conocemos la existencia de sus «Cartas y tragedias».

Teodoro el Ateo, que se reía de ella, le preguntó por qué no se dedicaba a las tareas propias de su sexo. Hiparquia, consciente de lo que podía haber de revolucionario en su actitud, le respondió: «¿Crees que he hecho mal en consagrar al estudio el tiempo que, por mi sexo, debería haber perdido como tejedora?».

Aparte de las «Vidas de Crates y de Hiparquia», de Diógenes Laercio, es muy recomendable leer la aproximación literaria de Marcel Schwob a la figura de Crates, en sus «Vidas imaginarias».

Fuente: Giulio de Martino y Marina Bruzzese,»Las filósofas», Ed. Cátedra

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